Jung exclamo.... y la sombra entra al salón.

Entra a ese coliseo donde puedes encontrar a los mejores contendientes, mirándolos fijamente, esperando otra batalla, que el publico te aclame. tomas esa ventaja y das un paso, aclamas por esa ceremonia que darás hoy, ser fuerte y valiente, sin que nada haga que te retires, esperando el glamur de la victoria.
Pero en ese momento recuerdas que no eres tu, que es tu sombra que se proyecta ante los espectadores, un docente que aparenta que tiene sed de otro victoria, otra clase, donde los alumnos aclama por la enseñanza y la ganas de aprender, mejorar ser como el contendiente que tiene enfrente, la obra maestra de un docente perfecto.
En el fondo sabes que es así porque cuando llegas al coliseo es cuando tu sombra toma el control de ti, tiene que transformarte en otra persona en la versión guerrera. mi conflicto es desearía ser como soy yo, pero en un aula no lo puedes ser, tiene que adoptar tu sombra de ese docente invencible.
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